SALVADOR. El colombiano cambió el penal por gol y salvó a River de ir a la tanda de penales.
River Plate llegó a La Pedrera con la obligación de sanar las heridas tras la reciente caída en La Paternal. Sin embargo, lo que se preveía como un trámite accesible ante Ciudad Bolívar terminó siendo una prueba de paciencia y nervios. El equipo de Marcelo Gallardo, que no contó con Marcos Acuña, dominó la posesión pero chocó sistemáticamente contra el orden defensivo de un rival que vendió cara su derrota.
Rufinetti, la muralla que casi frustra al "Muñeco"
Durante gran parte del encuentro, la figura fue el arquero Agustín Rufinetti. El portero del equipo del ascenso sostuvo el cero con intervenciones clave, especialmente en un mano a mano frente a Gonzalo Montiel y un remate a quemarropa de Fausto Vera en el rebote. River intentó lastimar con la movilidad de Tomás Galván —uno de los puntos altos— y la proyección de Matías Viña, pero la falta de contundencia en los últimos metros volvía a sembrar dudas en el banco de suplentes millonario.
La jerarquía de Quintero para el desahogo
Cuando el partido parecía estancarse en un empate peligroso, la frescura llegó desde los cambios de Gallardo. A pocos minutos del final, una infracción ingenua de Ezequiel Navarro dentro del área sobre el ingresado Joaquín Freitas le otorgó a River la llave del triunfo. Juan Fernando Quintero, con la autoridad que lo caracteriza, ejecutó el penal con precisión quirúrgica para sentenciar el 1-0 definitivo. Fue un grito de desahogo que se sintió tanto en las tribunas de San Luis como en el vestuario, que necesitaba recuperar la senda de la victoria.
Con el pasaje a la siguiente ronda asegurado, River ahora deberá enfocarse en mejorar su funcionamiento colectivo de cara a los próximos desafíos. En el horizonte asoma Aldosivi, que por la tarde eliminó a San Miguel.






















